Ser voluntaria es algo que me ha enriquecido y me ha hecho conocer personas maravillosas en mi vida.
Desde el año 1998 hasta que llegó la pandemia con el COVID en 2020 he colaborado como voluntaria en Córdoba, Madrid y Jerez (Córdoba acoge, Paideia, Apic, Cruz Roja y Voluntarios por otro mundo). De esas maravillosos seres humanos con lo que me quedo es con lo que he crecido como persona, lo mucho que me habéis enseñado y la suerte que tengo de que sigais en mi vida.
Aqui hay una imagen de hace seis años que me ha emocionado encontrármela hoy, mis niños, que llegaron a buscarse un futuro mejor y han trinfado. Estoy orgullosa de vosotros. Me siento más que como una madre, como una hermana mayor, aunque sus madres son de mi edad.
Con vosotros he aprendido la belleza de conocer otra cultura, escuchar otro idioma, me encantan vuestras especias, las risas escandalosas, los bailes, la hospitalidad, hermandad y vuestro gran corazón. Detesto cuando escucho cometanrios racistas de vuestra religión, costumbres y esas eronas que dritican os tendrían que conocer.
Gracias por ser cómo sóis, mis niños. También gracias a los voluntarios y personas que trabajan alli,que he conocido, Chema, Ángel, Mikel , Belén, Inma, Oli, Azahara, Mohamed. y a mis niños: Hassan, Abderrahim, Mounaim, Mohamed, Achraf, Ibrahim, Faouzi, Driss, Abderrahim, Moustafa, Khalid, Khalil, Absamad.. Rashid, Moustafa, los recuerdo de Córdoba.. Gracias por existir!
Puedo decir que es la mejor experiencia de mi vida, el colaborar como voluntaria y quiero seguir ahí. Un día quiero conocer a las mamás de mis niños y de donde venís, Inshallah! Os quiero

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